Como paracaidistas dependemos: de que nuestros actos y los de nuestros compañeros sean los correctos, del funcionamiento del equipo y la aeronave empleada.
Los accidentes en nuestra actividad no son frecuentes, pero cuando suceden se concluye que la causa principal es “falla humana”, siendo sus principales factores: la práctica inconstante, el exceso de confianza, los actos temerarios, la improvisación y no respetar las normas o procedimientos establecidos.
Comprendemos entonces que la forma más efectiva de mitigar estos riesgos es teniendo un entrenamiento adecuado; una práctica prudente y constante, detallando cada salto (antes de su ejecución), con los demás paracaidistas.
Este es un "esfuerzo colectivo", entre el paracaidista (alumno o experto), instructor, dirigente y piloto. Todos somos los responsables de cumplir con la normativa y los procedimientos vigentes, de difundirlos e imponerlos cuando es necesario.
Es así como enfrentamos estos riesgos.
Los accidentes en nuestra actividad no son frecuentes, pero cuando suceden se concluye que la causa principal es “falla humana”, siendo sus principales factores: la práctica inconstante, el exceso de confianza, los actos temerarios, la improvisación y no respetar las normas o procedimientos establecidos.
Comprendemos entonces que la forma más efectiva de mitigar estos riesgos es teniendo un entrenamiento adecuado; una práctica prudente y constante, detallando cada salto (antes de su ejecución), con los demás paracaidistas.
Este es un "esfuerzo colectivo", entre el paracaidista (alumno o experto), instructor, dirigente y piloto. Todos somos los responsables de cumplir con la normativa y los procedimientos vigentes, de difundirlos e imponerlos cuando es necesario.
Es así como enfrentamos estos riesgos.
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